Espiritualidad materialista
Una reflexión sobre la degradación de la vivencia espiritual en la época actual
Hace tiempo que ha surgido un fenómeno digno de análisis filosófico: me refiero a la inversión entre lo espiritual y lo material. Un fenómeno que se ha profundizado en los últimos años, en el cual lo primero se ha convertido en siervo de lo segundo. Podríamos denominar a este nuevo fenómeno una espiritualidad materialista. Esto significa que la espiritualidad se ha desacralizado y mundanizado. Un ejemplo claro de ello es la gran cantidad de coachs o gurús de espiritualidad, ya sea en redes sociales o como autores de autoayuda, que se apropian y recomiendan el uso de prácticas espirituales o religiosas con el único fin de obtener beneficios materiales como dinero, pareja, éxito —por ejemplo, recomiendan determinadas meditaciones o mantras—, mientras se ponen a sí mismos como ejemplos de éxito, pues tienen a cientos de seguidores dispuestos, en su desesperación, a pagar por el producto que ofrecen para mejorar su vida y alcanzar esa misma vida exitosa. Es decir, pareciera que la espiritualidad hoy se busca y se vive solo para alcanzar el bienestar humano y no para alcanzar aquello que siempre ha sido el objetivo de la búsqueda espiritual desde la interioridad: la conexión e identificación con Dios, con el fin de hallar en lo Divino el refugio y alivio de la fatiga y el sufrimiento, así, como también, el sentido de la vida y, sobre todo, el por qué de las experiencias dolorosas. En síntesis, una época donde la espiritualidad ha dejado de ser una experiencia sagrada e interior para convertirse en un producto más de consumo.
Uno de los síntomas claros de esta inversión y degradación es cómo estos coachs evitan hablar de Dios. En vez de hablar de Dios hablan de universo, como si este último fuese un ser conciente cual genio que cumple deseos. Esto denota una clara visión panteísta y materialista del mundo que, en consecuencia, lleva a un ateísmo —tema que daría para otra publicación. Pero, la pregunta clave desde la filosofía es: ¿por qué se da esta evitación? Porque en el fondo hay un rechazo al cristianismo. Y en su rechazo, abrazan un menjunge de creencias religiosas, sobre todo orientales, sin conocer su origen o lo que significan verdaderamente. Por ejemplo, mezclan prácticas como la meditación con cosas como la ley de la atracción.
Esto se vincula también con el hiperindividualismo y el hipercapitalismo actuales. Pues en una época de crisis —tanto de la identidad como de las creencias— que genera un gran sufrimiento existencial en el ser humano, es decir, en una época atravesada por el nihilismo —debido a la pérdida de tracendencia—, el hombre en su desesperación no solo busca una cura a este sufrimiento, sino que busca un sentido ante ese vacío dejado por la pérdida de trascendencia. Y estos coachs aparecen como los salvadores que vienen a llenar ese vacío y dar respuestas a través de soluciones mágicas. Pero esto no es más que una gasa para tapar una herida abierta, y no una cura, que estaría dada por volverse hacia la interioridad para recuperar la identidad perdida.
Entonces, en esta concepción posmoderna, la espititualidad, que siempre había sido puesta en un lugar sagrado —pues vincula al hombre con su origen—, ha sido desacralizada y mundanizada. Ya no es aquello que nos da la paz interior para afrontar la vida, sino el camino para hallar el éxito humano en un mundo donde este último pasa por el dinero.
Como ya anticipé, la gran pregunta filosófica es: ¿por qué se da este fenómeno? Esto se debe a que la época posmoderna ha significado para el ser humano la pérdida de la trascendencia, es decir, de su verdadera identidad. Y en esa pérdida, el ser humano cae en una crisis existencial que, como anticipara Kierkegaard en el siglo XIX, le genera angustia, una angustia existencial ante el abismo de estar desnudo y no saber quién es. Entonces, el ser humano, fragmentado, vaga buscándose a sí mismo, buscando aquello que ha perdido, buscando llenar una carencia que no puede llenarse con bienes ni relaciones —aunque esto mejore la calidad de vida y dé bienestar. Entonces, ahí, esta espiritualidad mundana aparece como una tabla para sostenerse en ese mar que amenaza con tragarlo.
Por otra parte, el ser humano necesita creer. Pareciera haber una neceaidad antropológica y biológica que lleva al ser humano a creer en algo. Incluso los ateos, quienes creen que Dios no existe, reemplazan esa creencia por el cientificismo, en el cual la ciencia se transforma en dogma incuestionable. Es decir, en el lugar de Dios ponen a la ciencia. Pero, por otro lado, como el ser humano necesita creer, ha reemplazado al dogma crisitiano por el dogma de la esta nueva espiritualidad materialista: una corriente espiritual mundanizada que le promete una solución mágica para acallar el grito de su propia angustia, para no mirarse al espejo y no enfrentarse a su propio yo fragmentado, a su propia pérdida y alejamiento de lo Divino. Para silenciar y no escucharse a sí mismo. En síntesis, para no enfrentarse a sí mismo.
Estamos ante una espiritualidad que ya no se busca para conectarse e identificarse con lo Divino, para reencontrarse con la propia esencia y comprender el por qué del dolor. Ya no se busca comprender el dolor, sino silenciarlo. Vivimos en una época donde se busca silenciar el dolor, no eacucharlo, sino cubrirlo como si este no existiera. Porque hablar de lo que nos duele es tabú. Y en esa búsqueda, aparece lo espiritual para anestesiarnos y silenciar el dolor. Lo espiritual no se busca ya para despertarnos a la verdadera realidad y cuestionar el sistema tan injusto en el que vivimos, sino como una mera mejora de la calidad de vida y, así, callemos ante las injusticias.
En resumen, solo se busca y utiliza lo espiritual cual conjunto de fórmulas mágicas para cumplir deseos. Y si alguien no consigue lo que desea, el coach dirá que uno no se esforzó lo suficiente o que todavía no rompió con creencias limitantes. En esa visión hiperindividualista, esta espiritualidad es otra forma más de cargar la culpa sobre el propio individuo, generando mayor angustia y sufrimiento. Se busca aligerar la existencia en una época en la que hay una gran epidemia de soledad y angustia, debido, paradójicamente, a la crisis existencial que la misma época posmoderna e hipercapitalista generó. El mismo sistema que genera angustia ofrece una espiritualidad mundana e hiperindividualista como un paliativo, para que no cuestionemos ese sistema desde la raíz. En síntesis, un círculo vicioso.
En resumen, esta inversión es una representación más de la época posmoderna en la que estamos viviendo, pues responde a los intereses del hipercapitalismo actual. Vean cuántos libros y cursos se venden sobre la la ley de la atracción. Porque es más fácil decir esto que ayudar a que las personas comprendan el por qué del dolor y ayudarles a ganar la fortaleza para afrontar la vida. Porque es más fácil taparnos los ojos que cuestionar un sistema que no solo consume nuestro planeta sino que nos consume a nosotros mismos. Y porque a veces es difícil comprender y aceptar que el dolor es inevitable.
Pero aun entre todo ese ruido, la verdadera espiritualidad nos susurra al oído esperando a que despertemos y nos volvamos hacia nuestra interioridad y nos reencontremos con Dios, quien nos espera y no nos juzga, y nos llama con su Voz de Amor. No importa cuál religión elijamos, no importa qué práctica eapiritual o religiosa elijamos, ya sea oración, meditación u otras, sino que lo importante es volver a reencontrarnos con nosotros mismos, con lo Divino que hay en nosotros, con nuestra verdadera identidad perdida. Solo ahí, en el silencio de nuestro corazón y nuestra mente, nuestro verdadero Ser nos espera. Solo debemos enfrentar el miedo y adentrarnos en nuestro templo interior. Solo en esos momentos de introspección podremos hallar aquello que hemos olvidado y perdido, y llenar ese vacío que tanto nos angustia hoy.



Se ha convertido lo espiritual en un medio para el confort vaciándolo de su sentido más profundo. Buscar solo bienestar nos aleja de lo que podría darnos sentido.
Volver a la interioridad no es tendencia pero creo que sí urgente.
Muchas gracias